Mala leche









Por Satelito (J. C. Araneda)
Miraba a Leonel Herrera Padre en las noticias de tv opinando acerca de la famosa lesión de Alexis Sánchez frente al central de Tigres, que dejó al delantero de River con una fractura de ligamentos en el tobillo y al menos 80 días de para en su ascendente carrera al primer plano del fútbol continental. Herrera asegura que a los argentinos los conoce desde la final del '73 (que tema tan antiguo y mal justificado) y que es seguro que al tocopillano entraron a lesionarlo pensando en el primer encuentro de las eliminatorias que mide a la Roja y la albiceleste en Buenos Aires. Una soberana estupidez la declarada por el ex central de Colo Colo.
Me acuerdo de la famosa película chilena "Mala Leche" y titulo esta crónica. Lo hago pensando en esa clásica costumbre del jugador latinoamericano, que tiene que ver por su poco discernimiento, con su origen y costumbres básicas y tercermundistas y con su incapacidad para entender el fútbol como un juego que empieza y termina en la cancha, al igual como la disputa de un balón. Que no es algo que adolece de pre conciencia, que al menos eso nos enseña el mejor fútbol del mundo, como el que vemos en Europa.
En nuestro continente, los futbolistas son algo más débiles mentales, de esos que se denigran a sí mismos en el nombre del fútbol. No esperemos una teoría de varios días generada en Ezeiza y desclasificada en el camarín de Tigres, como algunos están armando en sus atribuladas cabezas.
Este asunto es una jugada de fútbol que demuestra lo poco racionales que son algunos futbolistas para entrarle al rival. Dejo el ejemplo de Luis "Chiqui" Chavarría y su patada a mansalva a Enzo Francescolli en el Nacional, con su recordada declaración "Gracias a Dios, pude lesionarlo y ganamos el partido". Ignorancia, malas costumbres y mentes fáciles de corromper con mensajes débiles de criterio. Algo que va de la mano con la palabra "futbolista latinoamericano".
De seguro, el renombrado Juan Carlos Benglio no tenía encargo ni de Basile ni de nadie más que su estúpido descriterio por generarse respeto dentro del campo, aunque sea a patadas. No fue más que eso y la mala costumbre de los centrales americanos (sobretodo los rioplatenses) de golpear y dañar a todo futbolista que muestre habilidad y descaro con el balón. A Sánchez lo bajan a los tres minutos de juego. Y no es una entrada para quebrar a nadie, excepto a un chico desfachatado que aún no sabe cuidarse lo suficiente y va para adelante cuando se le dijo que era peligrosa su poca costumbre al autocuidado. Ya en el mundial Sub 20 le pegaron muchísimo.
No miremos debajo del agua. Alexis Sánchez sufrió lo que todos le anticipamos. Ser víctima de un fútbol más fuerte, más intenso, con el mismo nivel de violencia que acá pero con mayor rapidez en el trámite. En nuestro país se vieron ejemplos similares. Marco Villaseca, Marcelo Zunino, Luis Musrri estaban destinados a parar la jugada con un despliegue más allá del reglamento. Y a veces se pasaban de su propio límite. Tal como Benglio. Mala leche sí. Duelo nacional, jamás. Ya es tener mente de alcantarilla o razonamiento demasiado básico.