La eterna blanca navidad



Por Futbolero Mayor (Hugo Merino N.)
Ya son 27. Llega a ser risible cuando se dice que Colo Colo, en la previa de la final está a un paso de hacer historia en el fútbol chileno. ¿Habrá otro equipo en este país que se pueda jactar de estar constantemente aportando a la pobre historia de nuestro balompie? Hoy, en Pedreros, nuevamente vimos lo que significa Colo Colo. Un equipo con demasiado peso como para que alguno esté a la altura de opacarle su mandato en los libros dorados de nuestro deporte.

Colo Colo fue el mejor equipo del año, seguramente. Muchos dirán que no, que fue Audax. Pero habría que constatar el estado de relajo del albo en la segunda mitad del año, jugando con casi todos los objetivos cumplidos salvo el de seguir sobrepasando su propio techo. No tenía mucho que acelerar y cuando lo hizo, demostró ser de mayor jerarquía que los del resto. Por algo la historia es repetida. Los números reflejan la realidad. Colo Colo es nuevamente campeón porque es lejor el mejor equipo que hay en Chile.
No es irrelevante que la Universidad de Concepción haya sido un rival de cuidado pero si la llave estaba abierta, según los especialistas, era por esa ilusa relación con lo que "los de Barti" hicieron frente a Audax. Hoy era en el Monumental, con todo en contra. Y el campeón vigente planificó, salió, mató y celebró. Con categoría. Nadie puede objetarlo.
Una institucion modelo que se da el lujo de despotenciarse, de hacer caja con jugadores nuevos, de hacer que sus figuras no quieran irse y perpetuar un trabajo con un cuerpo técnico único que de seguro debe ser uno de los mejores que posee el continente. Así se trabaja, así se logran los éxitos deportivos.
Cualquier excusa, apelación a lo referil o simplemente mencionar el factor suerte es denostar el trabajo menos denostable del mundo. El del futbolista que prefiere la camiseta al dinero, el del club que sale del desfalco para alzarse como una marca consagrada y el de un grupo de personas que está por sobre las acciones de la bolsa de comercio.
Colo Colo hace rato que es histórico. Lo de hoy fue sólo una página más. Si siguen escribiéndose, es seguro que de nuevo será en esos mismos pastos. No hay otro polo de atención. Colo Colo es Chile, ya es más que un dicho popular.
Ya son 27. Llega a ser risible cuando se dice que Colo Colo, en la previa de la final está a un paso de hacer historia en el fútbol chileno. ¿Habrá otro equipo en este país que se pueda jactar de estar constantemente aportando a la pobre historia de nuestro balompie? Hoy, en Pedreros, nuevamente vimos lo que significa Colo Colo. Un equipo con demasiado peso como para que alguno esté a la altura de opacarle su mandato en los libros dorados de nuestro deporte.


No es irrelevante que la Universidad de Concepción haya sido un rival de cuidado pero si la llave estaba abierta, según los especialistas, era por esa ilusa relación con lo que "los de Barti" hicieron frente a Audax. Hoy era en el Monumental, con todo en contra. Y el campeón vigente planificó, salió, mató y celebró. Con categoría. Nadie puede objetarlo.

Cualquier excusa, apelación a lo referil o simplemente mencionar el factor suerte es denostar el trabajo menos denostable del mundo. El del futbolista que prefiere la camiseta al dinero, el del club que sale del desfalco para alzarse como una marca consagrada y el de un grupo de personas que está por sobre las acciones de la bolsa de comercio.
Colo Colo hace rato que es histórico. Lo de hoy fue sólo una página más. Si siguen escribiéndose, es seguro que de nuevo será en esos mismos pastos. No hay otro polo de atención. Colo Colo es Chile, ya es más que un dicho popular.