jueves, junio 08, 2006

El Mundo es un balón




Por El Fanatinche (Ricardo Pinto N)

Dicen que el fútbol es lo más importante dentro de lo menos importante. Puede ser. Yo más bien creo que este es el deporte que más trascendió a su simple disputa dentro de una cancha. Hace muchos años que en él participan con ahínco algunos que nunca patearon un balón en su vida pero cuya presencia en las gradas es vital para iluminar un juego. Este es el mayor espectáculo del mundo, el más hermoso, el que mueve más pasiones, el que genera mayores sueños desde la niñez prematura a la vejez señera. No hay recreo más entretenido y tradicional.
"¿Qué hacen 22 tipos corriendo detrás de una pelota?" decía alguien que no entendía tal despliegue de padecimiento encendido frente a un televisor. Una victoria dentro de la cancha puede mejorar la economía de un país, puede generar inversiones impresionantes desde el extranjero, puede salvar la vida de una generación sumida en la droga, puede contener atisbos de guerra por lo que dure un partido trasladando la rivalidad a la cancha, puede hermanar países en eterna discordia, puede generar cambios en el sentir intrínseco de un pueblo, puede unir generaciones transversalmente frente a un resultado incierto y deseado. Sí, es verdad. Puede hacer eso y más.
Y cómo si el fútbol en sí ya no fuese lo suficientemente trascendental en nuestras vidas, se da el lujo de organizar y ejecutar una fiesta máxima inolvidable, única y universalmente fraternal. El Mundial. Esta vez y como en 1974, la sede congregante es Alemania. Pero como los números del el calendario, veremos diferencias en la tierra germana. Esta vez son 32 países los que llegan a enfrentarse en esta fase final de una carrera que comenzó años antes, por federaciones, en distintos rincones del orbe, con más participantes que la misma ONU. Todos detrás de una simple copa de oro macizo que en sus pocos kilos de peso encarna más valor que todo el resto del oro existente. Es la copa del orgullo, la copa de los elegidos, el trofeo de los mejores.
Fíjense que los mundiales nos permiten ver la evolución del hombre en el tiempo. tanto sus avances como sus tropiezos. Los mejores ejemplos lo da el organizador. Hace 32 años eran dos las Alemanias: Federal y Oriental. Hoy el Muro de Berlín no existe pero sí el Estadio Olímpico de Munich. Con nueva cara pero con el espíritu de siempre.
El mayor torneo deportivo y sus alternativas que copan la atención del globo cada cuatro años me emociona al extremo porque siento que cada vez que se juega, el mundo nos la razón. No hay nada más conglomerante, más apasionado, más sano y más emotivo que el fútbol.
Tanto así que sabiendo a nuestro planeta de forma redonda. Siento que a partir de mañana, por lo menos durante 30 días, su dibujo será igual al de un balón número cinco.

7 Comments:

At junio 09, 2006, Blogger Melissa said...

Se nos viene!!!
Y lo mejor es que los horarios son decentes... lo malo es que vamos a tener que faltar mucho a clases, al trabajo, etc. Pero no importa... todo sea por "la religión del gol".
Saludos,

 
At junio 09, 2006, Blogger Futboleros said...

No importa, todo sea por el bendito mes

 
At junio 09, 2006, Anonymous Anónimo said...

Por suerte los argentinos juegan el sábado.

 
At junio 09, 2006, Anonymous Anónimo said...

A quien le importan las clases, las mujeres o el trabajo. Al que no les gusta que nos cubra y nos haga la pega a todos los demas

 
At junio 09, 2006, Blogger Satelito said...

jajaja, lo lei en tu otro blog

 
At junio 11, 2006, Blogger CERATIEGO said...

Buuua, me hace llorar este gallo. De emoción, no piensen mal

 
At junio 13, 2006, Blogger Waldo_Pedro_R said...

Oooooooooooooooiiiiiii que escribe lindo este niiiiño

 

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